Julián B. Iglesias nunca se imaginó que su hijo adolescente moriría por suicidio. Ningún padre o madre piensa que esta es una posibilidad. «Siempre te queda la esperanza de que pueda engancharse a la vida otra vez», nos explica. Este es, precisamente, uno de los mitos aferrados en la sociedad: «a mí no me va a pasar».

A Julián le parece indispensable que el tema deje de ser tabú y que se hable abiertamente en todos los espacios de la comunidad: en los hogares, en las escuelas y en los centros de salud. Hablar es el gran mensaje que este padre ha querido compartir. Hablar para prevenir, para tener más información y poder ayudar a quien pueda tener en algún momento de su vida una idea suicida.

Después de la muerte de su hijo, a Julián le sorprendió la cantidad de gente que ha pasado o pasa por lo mismo. Y luego está la soledad con la que se vive el largo duelo, la incomprensión, el sentimiento de culpabilidad y el tabú que rodea al suicidio. Un muro de silencio que los familiares supervivientes intentan derrocar porque es contribuir a un cambio en la forma de hablar del suicidio. «Es un tema que no puedes exteriorizarlo, no puedes hablarlo porque no sabes cómo y la gente a tu alrededor tampoco sabe cómo hablar de ello contigo. Es un tema tabú».

Este testimonio es posible gracias a Después del Suicidio - Asociación de Supervivientes (DSAS).

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 8 de Septiembre de 2021
Última modificación: 11 de Mayo de 2022
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