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A mi hijo le han diagnosticado psicosis, ¿ahora qué?

Reacciones, dudas y consejos para ofrecer un buen apoyo
Anna Sintes

Dra. Anna Sintes Estévez

Psicóloga clínica. Área de Salud Mental.
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Familia de adolescente con psicosis

El papel de la familia en la recuperación de una persona diagnosticada de psicosis es clave. Muchos estudios han demostrado que el apoyo familiar es uno de los factores más importantes para poder afrontar las dificultades y para recuperarse de manera satisfactoria.

Para que la familia (padres, hermanos, etc.) puedan ofrecer un buen apoyo al niño, niña o adolescente después de un episodio psicótico, hace falta que desde el primer momento puedan entender el diagnóstico y gestionar las emociones que puede generar. Por eso, necesitarán ayuda para:

  • Comprender lo que le está pasando a su hijo o hija.
  • Afrontar la situación con menos estrés.
  • Aprender qué hay que hacer para ayudarle.
  • Mejorar la comunicación y las relaciones familiares.

Para empezar, la reacción de los padres y las madres ante esta noticia es muy importante.

¿Cómo acostumbra a reaccionar la familia ante un diagnóstico de psicosis?

Las reacciones más comunes ante un diagnóstico de psicosis, tanto de la persona que lo recibe como de sus familiares en el caso de los niños y adolescentes, son:

  • Negación: la negación es la tendencia que tenemos las personas a ignorar o negar lo que nos es difícil de aceptar. Así, muchas madres y padres tienen dificultades para darse cuenta de los síntomas de la psicosis de sus hijos e hijas, e, incluso, niegan el diagnóstico.
  • Pérdida: a menudo experimentan sentimientos de pérdida, un tipo de luto, porque los síntomas pueden hacer que su hijo o hija actúe de manera muy diferente, y «parezca otra persona». También a menudo tienen que pasar el luto por las expectativas que tienen puestas en él , que quizás tienen que ajustarse a las nuevas circunstancias.
  • Culpa: también pueden reaccionar experimentando sentimientos o creencias de haber hecho algo mal, como de ser responsables de los problemas de su hijo o su hija.
  • Vergüenza: en otras ocasiones, y a veces ligado con la culpa, sienten vergüenza por el diagnóstico. El estigma que todavía hay alrededor de los problemas de salud mental también tiene un papel en esta vergüenza, que hace que a veces no quieran que los otros se den cuenta de los cambios en su hijo o hija.
  • Angustia: a veces experimentan también toda una serie de pensamientos catastrofistas, anticipatorios y negativos, y piensan en todo aquello que puede ir mal. La emoción que impulsan todos estos pensamientos es la ansiedad, e, incluso, la angustia.
  • Tristeza y desesperanza: también es frecuente experimentar tristeza, sensación de no ver la solución, de no poder imaginar un futuro más o menos satisfactorio.

¿Qué dudas acostumbran a tener las familias?

Las familias suelen tener muchas dudas sobre el trastorno y todo aquello que lo rodea (pronóstico, tratamientos, etc.). Estas son algunas de los más frecuentes:

  • La causa del trastorno y de los síntomas. ¿Por qué mi hijo tiene este trastorno? ¿Es hereditario? ¿Es a causa de algo que hemos hecho mal? ¿Es por alguna experiencia traumática que ha sufrido?
  • El pronóstico, o posibles pronósticos. ¿Estos problemas los tendrá siempre? ¿Podemos hacer algo para acelerar su recuperación?
  • Los tratamientos más adecuados  y la duración del tratamiento.
Tratamiento psicosis adolescentes

El tratamiento de los trastornos psicóticos en adolescentes

¿Qué puedo hacer para ayudar mi hijo o hija con psicosis?

En primer lugar, es imprescindible poder comprender el trastorno, entender los síntomas y conocer las dificultades que experimenta la persona con psicosis. Algunos consejos básicos para apoyarle y ayudarle:

  • Comprensión: entender los síntomas y los cambios que estos producen en las reacciones y la conducta de la persona es el primer paso para poder empatizar y actuar de la manera más favorable. Para ello, es importante leer información científica fiable, pero al mismo tiempo entendedora y sencilla. Además, la mayoría de equipos terapéuticos llevan a cabo grupos psicoeducativos para familiares, que tienen como objetivo explicarles los síntomas y las reacciones más frecuentes, y orientar a las familias.
  • No juzgar: a veces hay una actitud culpabilizadora sobre el estilo de vida de la persona que tiene psicosis y la creencia de que la ha desarrollado por eso. Hay que mantener una actitud de no juzgar cuando una persona ha tenido un episodio psicótico.
  • Afrontamiento: afrontar el diagnóstico y los cambios asociados implica superar la primera reacción y controlar las emociones desagradables de la primera noticia, para poder estar en disposición de hacer lo que haga falta para ayudar de la mejor manera a su hijo o hija.
  • Aprendizaje de habilidades de ayuda: poder ofrecer un entorno estable, seguro, acogedor y no invalidante es clave para la recuperación, pero no siempre será fácil. Debemos aprender a mantener la calma ante situaciones difíciles, no invalidar a la persona cuando reacciona de una manera que no podemos entender, etc. Todo esto requiere aprender algunas habilidades, entre las cuales la comunicación efectiva es una de las más importantes.
  • Cambios en la comunicación: las personas diagnosticadas de psicosis suelen tener dificultades para identificar y gestionar sus emociones, y también suelen ser muy sensibles a las expresiones emocionales de las personas de su entorno. En concreto, les estresa mucho la elevada expresividad emocional de los demás. Por eso, es importante aprender a comunicarnos sin mostrar una expresión emocional exagerada. Esto no quiere decir que les tengamos que ocultar nuestras emociones. Por otro lado, también es recomendable comunicarnos de manera clara, evitando los mensajes confusos que se pueden dar cuando con el lenguaje decimos una cosa y con la comunicación no verbal o la conducta decimos otra opuesta. También es importante ser consistentes y asertivos a la hora de pedir cambios de conducta o poner límites, mostrando calidez y afecto. Y, finalmente, también hay que mostrar empatía y un estilo comunicativo no invalidante. Somos invalidantes cuando ignoramos, no damos suficiente importancia o banalizamos sus emociones.

Consejos para comunicarnos con personas con trastorno psicótico

  • Utilizar frases breves. No tratar de dar explicaciones largas y pesadas.
  • Ser concretos y específicos. Evitar utilizar comentarios muy abstractos o muy  generales y ambiguos.
  • Evitar usar palabras con contenido negativo y con prejuicios (etiquetas negativas).
  • Hacer elogios consistentes a la persona y a su conducta.
  • No repetir en exceso los mismos mensajes, si ya se ha validado que la persona los ha oido y entendido.
  • No discutir sobre los síntomas (por ejemplo, cuestionar el carácter de realidad de las  alucinaciones o de las ideas delirantes, etc.). Su percepción es su realidad y la confrontación es mejor «delegarla» al equipo terapéutico.
  • No dejarse involucrar en las percepciones o ideas de la persona que tiene las alteraciones, hasta el punto de estar de acuerdo o reforzar las ideas delirantes.
  • Intentar, cuando la persona explica los síntomas (percepciones alteradas, ideas delirantes, etc.) escucharla de manera activa y reflexiva, empatizando y validando su experiencia, pero sin reforzar estas vivencias derivadas de los síntomas. Esto último es complicado, pero se puede aprender. Puede ser de ayuda pedir consejo al equipo terapéutico para aprender esta habilidad.
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¿Cómo puede participar la familia con el equipo terapéutico?

La familia puede colaborar con el equipo terapéutico de muchas maneras. Algunas de ellas son:

  • Proporcionar información sobre su hijo o hija. Nadie conoce tan bien a una persona como el núcleo familiar, y toda información es siempre muy valiosa. En la medida de lo posible, siempre es importante informar a la persona de estas comunicaciones entre familia y equipo, y tener su consentimiento, sobre todo cuando se trata de una persona menor madura.
  • Mantener contacto frecuente con el equipo terapéutico, acudiendo a todas las citas y propuestas de entrevista, y participando en las diversas actividades terapéuticas que se les ofrece (grupos psicoeducativos, etc.).
  • Tener una actitud basada en la confianza y el respeto con el equipo terapéutico, pero sin dejar de ser críticos y abiertos con relación a las dudas que se puedan tener. Es importante que, si la familia no entiende o no valora favorablemente las propuestas del equipo terapéutico, pueda compartir estas dudas y resolver posibles discrepancias, para ir alineados y no dar a la persona con el diagnóstico de psicosis mensajes confusos y contradictorios.
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